Kitiara's profileLuzAzulPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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June 30 Mi cuevaHace calor. Un calor agobiante, asfixiante. Un calor que espesa el aire, lo hace sólido, tangible y con esa sensación casi claustrofóbica de que algo me rodea, me oprime... de que cuesta respirar porque cada bocanada que llega es menos fresca que la anterior y el recorrido del aire hasta los pulmones se hace más lento y pesado.
Así y todo estoy aquí. En mi estudio no tengo aire acondicionado, en la zona común de la casa sí, pero he preferido acogerme al refugio que me ofrecen mis cuatro paredes atestadas de libros y sustraerme a la cantinela hipnótica del ventilador, más por oirlo que por el frescor que me aporta.
Sí, hoy necesitaba refugio: mi espacio, mi rincón, estos pocos metros cuadrados que son auténticamente míos y que de un modo u otro son absolutamente yo.
Aquí descanso rodeada de todos mis amigos, esos que nunca fallan, esos que te siguen donde vayas: Los capitanes Aubrey, Achab y Alatriste, Harry Haller, Kurtz, Martín Marco, Justine, Aragorn... está también La Maga, Ignatius J. Really, D'Artagnan y Alicia muy cerca del Principito y de Peter Pan, Cyrano...y más allá, Vronsky, Sinclair, Werther...en fin, están todos ahí, dispuestos a acompañarme cuando les necesito, decididos a no permitir que me sienta sola.
A su lado, en una estantería distinta para que no se alteren con las luchas, los amoríos, las guerras y las batallas navales, descansan los poetas. Silenciosos pero presentes por encima de todos los demás. Amados, respetados, venerados en algún caso.
Sólo uno se ha atrevido a moverse de su sitio: Sobre la mesa, frente a mí, entre una foto de mi princesa y una placa de la Ruta 66, un audio libro de García Montero: una edición de su Antología Personal que llegó hasta mí cruzando varios cientos de kilómetros, hasta donde sabía que se le esperaba.
El calor va en aumento pero ya apenas me molesta, empieza casi a confortarme, empiezo a sentirme abrazada, arropada.
Casi feliz.
Quizá porque estoy paseando y recreando mi mirada sobre los estantes que me son tan queridos, que guardan mi memoria junto a los míles de páginas atesoradas en ellos.
Esa memoria que es una amalgama de recuerdos, fetiches, regalos y homenajes: los retratos en azul que dibujó Saladino, el que dibujó mi princesa en agosto pasado, otro que adoro en el que vuelo sobre una escoba con una medio sonrisa divertidísima; un mini tapiz indio que me trajeron desde Perú y que JAMÁS me gustó, pero que colgué frente a mi mesa y ahora sería incapaz de deshacerme de él; mi cubo de Rubik, siempre a medio hacer; mis plumas, alguna ya con una cierta edad y que dudo que escriban pero tampoco saldrán nunca de su pequeño mueble de madera; más allá, y dentro de mi colección de rarezas, varias barajas de Tarot, algunas procedentes de sitios como Nueva York; mi enorme bote de canicas (qué obsesión con las canicas, las esferas, las burbujas...) y detrás de mí, más accesibles, más cercanos, más míos, algunos de esos objetos que me hacen cruzar constantemente la frontera entre el frikismo y la nostalgia, entre el coleccionismo y la melancolía porque de todo ello rebosan: un frasco con arena del desierto; un busto de Groucho Marx; una figura totémica que llegó desde México; un Gort (mi Gort) que me mira atento a punto de descender de su nave espacial; una colección completa de figuras de plomo del juego de rol del Señor de los Anillos; los dados para los juegos...y no he mencionado aún a mis casi cincuenta brujas de todos los tamaños, formas y aspectos; ni mi espada de más de un metro de hoja que me cuesta una advertencia a todas las visitas, porque la tentación de tocarla es enorme...y el peligro de cortarse también.
En fin, mil y un objetos de esos que una abuela con plumero eliminaría en un tris: "trastos inútiles que sólo cogen polvo".
Y sí, es posible que atraigan el polvo como un imán, pero bajo ese polvo reposa una pátina de historia. La historia de cada uno de ellos, de cómo llegaron hasta mí. De quien me los regaló: quien estaba en Alemania y recordando mi obsesión por los Ginkgos me compró una hoja de plata; qué personas fueron las que se fijaron en mi expresión al ver una foto minúscula en un libro y buscaron por todas partes una reproducción para enmarcármela o quien buscó un pisapapeles de cristal exactamente como yo lo quería.
Sí, acumulan polvo, pero ese polvo no tiene precio. Ese polvo invisible, microscópico, inevitable, polvo de estellas al fin, flota ahora movido por mi ventilador y roza suavemente los lomos de papel que ocultan a Antonio Gala, a Miguel Hernández, a Milán Kundera o a Jorge Wagensberg. Pasa después por sobre la figura del elfo Legolas y se posa en mi pluma de faisán, junto al tintero de color sepia y de ahí vuelve a levantar el vuelo caprichosamente hasta enredarse en mi pelo dejándome rastro y memoria de todos ellos. Acompañándome en esta noche calurosa y solitaria.
Ese Polvo de Hadas, mágico como aquel que Campanilla esparcía alegremente, puede hacerme volar. Y a mí, como a Juan Salvador Gaviota, volar me da la vida:
"¡Podremos ser libres! ¡Podremos aprender a volar!"
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"Juan Salvador Gaviota pasó el resto de sus días solo, pero voló mucho más allá de los Lejanos Acantilados. Su único pesar no era su soledad, sino que las otras gaviotas se negasen a creer en la gloria que les esperaba al volar; que se negasen a abrir sus ojos y a ver."
(Juan Salvador Gaviota -Fragmentos- Richard Bachman) June 26 Todo tiene un final
Aquí no vale decir aquello de "Muerto el hombre, nace el mito". Por suerte o -muy posiblemente- para su desgracia, la leyenda casi nació con él.
June 23 Noche de BrujasJune 22 La GallinetaCorría el año 1972 y ya veis, hoy sigue siendo vigente esa sátira plagada de metáforas brillantes. LA GALLINETA (CANÇONETA) La gallineta ha dit que prou,
ja no vull pondre cap més ou, a fer punyetes aquest sou que fa tants anys que m'esclavitza. I si em vénen ganes de fer-ne em faré venir un restrenyiment, no tindrà cap més ou calent el que de mi se n'aprofita. La gallina ha dit que no, visca la revolució.
A canvi d'algun gra de blat m'heu tret la força de volar però, us ho juro, s'ha acabat! Tinc per davant tota una vida i no pateixo pel destí, que un cop lliurada del botxí no ha d'haver-hi cap perill perquè m'entengui amb les veïnes. La gallina ha dit que no, visca la revolució. I els galls que amb mi hauran de dormir els triaré sans i valents, que n'estic farta d'impotents que em fan passar nits avorrides. Que quedi clar per sempre més, que jo de verge no en tinc res, i que, posats a fer, no em ve d'un segon restrenyiment. La gallina ha dit que no, visca la revolució.
O lo que viene a ser casi lo mismo: La gallinita ha dicho ¡basta!,
ya no quiero poner más huevos, a hacer puñetas el jornal que hace tanto ya que me esclaviza. Y si me vienen ganas de poner me provocaré un estreñimiento no tendrán más huevos frescos, los que de mí se han aprovechado. La gallina ha dicho no, viva la revolución. A cambio de algún grano de trigo me habéis quitado las fuerzas para volar pero os lo juro, se ha acabado tengo toda una vida por delante. Y no sufro por mi destino que una vez libre del verdugo no tendré el menor problema para entenderme con con las vecinas. La gallina ha dicho no, viva la revolución.
Y a los gallos con los que dormiré los elegiré sanos y valientes que estoy cansada de impotentes y de pasar noches aburridas. Que quede claro para siempre, que yo de virgen tengo poco, y que ya puestos, no me viene de un segundo estreñimiento. La gallina ha dicho no, viva la revolución. June 20 Porque las cosas cambian...Hace muchos años, andaba yo por los veintipoquísimos, trabajé durante unos meses en una empresa en la que éramos muchos sentados cada uno tras su mesa y ocupados en mil cosas distintas.
Allí, en esos días, conocí a un compañero no mucho mayor que yo, a lo sumo un año o dos. Me llamó la atención enseguida porque era distinto a todas las demás personas que allí trabajaban: era una persona dulce y amable; muy, muy tímido pero sin embargo, dado que su puesto requería trato constante con el público, se mostraba siempre simpatiquísimo, sencillo, sincero. Con los compañeros era colaborador, discreto... en fin, una perla en medio de un mar de ostras estériles.
Allí, el que más y el que menos iba a a cumplir su jornada laboral de la manera más cómoda posible y sin complicarse la vida y, desde luego, sin hacer el más mínimo esfuerzo por agradar a la gente a la que atendían.
No tenía demasiado trato con los compañeros, ya digo que era muy tímido.
Cuando coincidíamos en el desayuno, me miraba como parapetándose en el café con leche, pero así y todo, en pocos días nos habíamos hecho amigos y ya buscábamos bajar a la cafetería a la vez y charlar de mil cosas...
No, no busquéis tres pies al gato. Nunca me gustó especialmente como posible "másqueamigo", sin embargo era una persona maravillosa y repito, aún en su silencio, en su discreción, brillaba entre todos los demás.
Luego, a los pocos meses me fuí de allí y, aunque ésta es una ciudad pequeña, no nos vimos más.
Es curioso porque es difícil pasear diez minutos por la calle sin saludar a media docena de personas, pero a él es como si se le hubiese tragado la tierra. Y con el tiempo y los años olvidé su apellido e incluso su cara.
Hace muy poco, en una reunión (y posterior cena) de un colectivo al que pertenezco, me presentaron a un recién incorporado. Charlamos un momento por aquello del protocolo y en la cena estábamos a un par de sillas de distancia.
Qué horror. Hacía tiempo que no tropezaba con alguien tan antipático, soberbio, intolerante e insoportable. Una de esas personas que, convencidas de estar en posesión de la verdad absoluta, se dedican a humillar a todos los que no tienen -como él- ese don divino. Intenté por todos los medios no escucharle, ignorar las conversaciones que mantenía, pero estaba demasiado cerca de mí y, sinceramente, me dieron ganas de pedirle al camarero que le añadiese unas gotitas de cianuro al cortado de aquel estúpido. O que me trajese un Almax a mí, para poder digerir sin problemas lo que me estaba tomando.
A media cena, el caballero en cuestión ya había conseguido ampliar su círculo de enemigos en exactamente el número de personas que estábamos sentados a su alcance y todo a base de presumir, despotricar, descalificar...
Y entonces, dijo algo. Fue una de esas expresiones familiares y personales que todos tenemos y que, de algún modo, nos identifican.
Me resultó conocido. Le miré bien y no, no era su aspecto físico. Los años nos cambian a todos y posiblemente yo tampoco me parezco mucho a la que era a los veinte años, pero el hecho es que tardé hora y media en reconocer a mi amigo en aquel gilipollas.
Lo que me acabó de amargar la noche es pensar qué puede haberle pasado a una persona como él para sufrir esa transformación, qué decepciones, qué amarguras, qué aburrimiento profesional o de pareja, qué mierda de vida puede convertir a un joven dulce, amable e ilusionado en un perfecto imbécil como el que tenía a metro y medio de mí.
June 18 El final de FantasíaGmork se ensañó al ver el espanto de Atreyu. La conversación lo animaba visiblemente. Tras una pequeña pausa siguió diciendo:
-¿Me preguntas qué serás allí? ¿Y qué eres aquí? ¿Qué sois los seres de Fantasía? ¡Sueños, invenciones del reino de la poesía, personajes de una Historia Interminable! ¿Crees que eres real, hijito? Bueno, aquí, en tu mundo, lo eres. Pero, si atraviesas la Nada, no existirás ya. Habrás quedado desfigurado. Estarás en otro mundo. Allí no tenéis ningún parecido con vosotros mismos. Lleváis la ilusión y la ofuscación al mundo de los hombres. ¿Sabes, hijito, lo que pasará con todos los habitantes de la Ciudad de los Espectros que han saltado a la Nada?
-No -tartamudeó Atreyu.
-Se convertirán en desvaríos de la mente humana, imágenes del miedo cuando, en realidad, no hay nada que temer, deseos de cosas que enferman a los hombres, imágenes
-¿Todos seremos así? -preguntó Atreyu espantado.
-No -replicó Gmork-, hay muchas clases de locura y ofuscación; según lo que sois aquí, hermosos o feos, tontos o listos, seréis allí mentiras hermosas o feas, tontas o inteligentes.
-Y yo -quiso saber Atreyu-, ¿qué seré yo?
Gmork sonrió irónicamente.
-Eso no te lo digo, hijito. Ya lo verás. O, mejor, no lo verás, porque ya no serás tú.
Atreyu calló, mirando al hombre-lobo con ojos muy abiertos.
Gmork continuó:
-Por eso los seres humanos odian y temen a Fantasía y a todo lo que procede de aquí. La quieren aniquilar. Y no saben que, precisamente así, aumentarán la oleada de mentiras que cae ininterrumpidamente en su mundo... esa corriente de seres desfigurados que tienen que llevar allí una existencia ficticia de cadáveres vivientes y envenenan el alma de los hombres con su olor a podrido. Los hombres no lo saben. ¿No es gracioso?
La Historia Interminable – Michael Ende
June 10 IncongruenciasHace días que pienso en ello a raíz de la tan traída y llevada futura Ley del Aborto y hoy se ha dado la coincidencia de que en poco rato he vuelto a oir hablar del tema en dos medios distintos y mientras volvía paseando a casa, repasaba la lista de incongruencias que percibo respecto a los derechos y prohibiciones que sufren (en los dos casos) los menores.
A lo mejor es que hay algo que se me escapa, algún matiz evidentísimo que yo no comprendo, alguna sublime diferencia que no llego a captar y si es así, ruego a quien pueda/sepa/quiera explicármelo que aproveche el espacio de más abajo y me aporte algo de luz sobre el asunto.
O eso, o es que en realidad tal y como me temo, éste es un país de pirados.
Expongo:
Eso entre nosotros, los españolitos de a pie, pero si subimos el peldaño legal nos encontramos con no sé si llamarlo estupideces, atrocidades...es que cualquier adjetivo en ese sentido me vale. En fin, verbigratia:
No se trata aquí de estar a favor o en contra, no se trata de si la Ley es justa o es insuficiente. No entro siquiera en temas más espinosos como el debate sobre la protección del feto o en si hay o no realmente una vida que proteger.
Se trata de que (y perdónenme si el comentario suena xenófobo, que no lo es) aquí o todos moros o todos cristianos.
Las menores son maduras o no lo son. Si pueden decidir sobre su propia vida, sobre su propio cuerpo, pueden en todos los sentidos, por lo tanto deberían ser muy libres de decidir sobre sus estudios sin consentimiento paterno y por la misma regla de tres votar, conducir o fumar (que no pueden hasta los 18 con o sin autorización)
Y al revés, si una cría quiere ponerse un piercing en una ceja o comprar un analgésico en una farmacia o debe ser intervenida de apendicitis y la Ley considera que eso requiere autorización paterna ¿no indica la lógica que, en caso de aborto, los padres del angelito deberían, si no dar su consentimiento, al menos ser informados del proceso? Y ahora hablo simplemente del hecho clínico, sigo sin entrar en éticas ni moralinas: Una intervención de ese tipo conlleva una serie de riesgos tanto físicos como psicológicos ¿no deberían los padres, al menos, tener constancia de que ha sucedido? Pero de todo esto lo que más me preocupa es ¿quién es capaz de evaluar correctamente la madurez de una persona tenga la edad que tenga? Hay chavales de 17 años con fundadas opiniones políticas, con capacidad para trazar la ruta de su futuro y para decidir sobre su propio cuerpo y supuestos adultos de 30 a los que no les dejaría el coche ni en caso de extrema necesidad. Entiendo, sí, que haya que trazar una línea divisoria en algún momento, pero es que la que se está trazando actualmente tiene más curvas que una carretera de montaña. Qué bien nos vendría a veces un poquitín de coherencia política y emocional. June 09 En cascada
Oda a la cascada (Pablo Neruda)
June 04 Esencia“La verdadera esencia del ser humano es la bondad. Existen otras cualidades provenientes de la educación y la sabiduría, pero, si uno quiere convertirse en un verdadero ser humano y dar un sentido a su existencia, es esencial tener un buen corazón”.
(Tenzin Gyatso, XIV Dalai Lama)
Me pregunto a menudo si todos somos conscientes de ello. Tengo la íntima creencia de que, en el fondo, el ser humano es bueno por naturaleza y que son la educación, las creencias, el entorno y/o las circunstancias las que condicionan esa esencia.
La educación y la costumbre son las que pueden convertir a un hombre sencillo en un energúmeno en un momento determinado o dotarlo de una calma y paciencia infinitas ante el mismo hecho.
Quiero NO equivocarme con ello.
No soy persona de fe ni de creencias y precisamente la única que tengo es esa. La única fe que me mueve es pensar que a pesar de todo, bajo las capas de barniz de cada cultura, de cada tradición, de cada costumbre; bajo las corazas que forman la intolerancia, la envidia, la codicia, el odio y el predominio de la fuerza bruta, queda la esencia pura de la benevolencia, del optimismo, de la honestidad, de la generosidad... de la honradez en fin.
Con ello no pretendo, ni mucho menos, disculpar las atrocidades, el daño, la tortura... Me consta que cada uno de nosotros somos -o deberíamos ser- dueños de nuestros actos y conscientes tanto de los que llevamos a cabo como de los que jamás realizamos.
No me vale la excusa de la supervivencia, no me sirve el pretexto de que el ser humano es un depredador y como tal actúa.
No creo, tampoco, en el chantaje emocional que representa la idea del pecado original, el hombre marcado por la maldad desde su nacimiento y que, sólo a base de actos generosos conscientes (y condicionados por interés) alcanzará el perdón divino.
Me quiero acercar bastante a la idea de Rousseau cuando dice: “Tenemos que volver a la naturaleza, porque la naturaleza es buena y el hombre es bueno por naturaleza” , entendiendo por naturaleza, la razón y por estímulos ajenos a ella todo lo demás: desde la cultura, la civilización y la familia hasta las creencias religiosas.
Quiero seguir creyendo que es algo elegible, una declaración de principios, un camino vital. Apartarnos o no, es un acto consciente. Sin excusas. Sin más.
"Nacemos libres e iguales. Ahora estamos todos encadenados”
(Jean Jacques Rousseau)
Nace esta reflexión de una conversación que he tenido hoy con una de las personas más intrínsecamente buenas con las que he tenido la suerte de cruzarme en la vida. Uno de esos extraños ejemplares capaces de percibir las virtudes de los demás y, lo que es más difícil, de hacer que estos las perciban como algo natural, con humildad, alejándose del tinte de la soberbia. Es muy posibole que nunca sepa agradecérselo lo suficiente.
Aquí (E.Bunbury) Escúchala aquí.
Aquí está el fugitivo de siempre aquí la eternidad que fue un instante aquí donde ninguno de vosotros se atreve aquí nuestros besos comunicantes Aquí no hay nadie a quien seguir aquí que nadie es un huésped fijo aquí sigo viviendo bien sin mi aquí sólo quiero estar contigo Aquí seguro de hacer lo incorrecto aquí porque no hay suficientes pruebas aquí como un inválido en el desierto aquí me quedo aquí con ella Aquí en atención a las circunstancias aquí la noche infinita que no duerme aquí olvidé lo que me desconcertaba aquí vuelvo a estar ausente Aquí seguro de hacer lo incorrecto aquí porque no hay suficientes pruebas aquí como un inválido en el desierto aquí me quedo aquí con ella Aquí que tampoco es la vida real aquí que no es un infierno Aquí el acantilado que ruje a las olas aquí que le llaman allá fuera aquí los que vencimos con nuestra derrota aquí que ya no salimos a escena Aquí seguro de hacer lo incorrecto aquí porque no hay suficientes pruebas aquí como un inválido en el desierto aquí me quedo aquí con ella Aquí que tampoco es la vida real aquí que no es un infierno June 03 Carcassonne et le Canal du MidiCarcassonne está a unos 140 Km de la frontera española, en la cuna y tierra de los Cátaros, rodeada de castillos, monasterios y abadías y con una ciudadela medieval fortificada (La cité) que fue declaradaa Patrimonio de la Unesco en 1997. La Cité comprende toda la población medieval primitiva, calles, plazas, el Castillo de Trencavel, la Basílica de Saint Nazaire, sus puertas de salida: de l’Aude y Narbonnaise, el Teatro –donde cada año se celebra un festival cuyo cartel ví el otro día y sufrí de seria envidia… En fin, la Cité se ha conservado intacta siglo a siglo, percibiéndose sólo los diferentes cambios arquitectónicos en algunas construcciones y el aumento del amurallado de la ciudad que dieron lugar a La Palestra. Hoy en día, acercarse a la Cité de Carcassonne se parece muchísimo a la idea de un parque temático, con la diferencia de que aquí no hay decorados. Todo el contenido de la ciudadela está dedicado al turismo pero con una limpieza y un respeto por el entorno que me dejó asombrada. Los bares y restaurantes se han adaptado a la arquitectura de los edificios existentes, dando lugar a docenas de mini terrazas donde apenas caben cuatro mesas en jardines/patios a la sombra de moreras, plátanos, etc. Pero aunque llevaba desde Semana Santa intentando encontrar el momento para ir, no era la Cité Médievale el único motivo que me llevó a atravesar todo el Midi francés, sino conocer de cerca y a poder ser navegar por el Canal du Midi. Esta obra increíble, también Patrimonio de la Unesco desde 1996 nació con la idea de unir las zonas navegables del Río Garonne con el mar Mediterráneo, con lo que se podía atravesar Francia desde el océano Atlántico hasta el Mediterráneo mejorando en todos los sentidos las condiciones de los transportes comerciales que evitaban tener que dar la vuelta por el estrecho de Gibraltar. Con más de 300 años de antiguedad, 241 Km. de largo, 20 metros de ancho, docenas de puentes, 6 presas y 63 esclusas de las que atravesé tres y que me tuvieron toda la tarde maravillada como a los niños pequeños. La extraña sensación de que el río se vacía o se llena bajo la quilla de la embarcación y ver como subes o desciendes hasta ponerte al nivel del siguiente tramo del río. Apartada ya su función de transporte, hoy se ha convertido en el mayor atractivo turístico debido al alquiler por días o semanas de yates o gabarras con distintas capacidades y servicios que permiten pasar unas vacaciones a flote sin necesidad de tener carnet de patrón ya que la velocidad permitida es mínima. Ambas orillas del canal, con unos 60.000 plátanos sirven de ruta para cicloturismo o largos paseos a pie y hay quién ha convertido las enormes gabarras en restaurantes o incluso en vivienda. En fin, que después de navegar unas horitas, de hacer unas cuantas fotos y de respirar tranquila a la sombra, he decidido que yo seré una más de los miles de extranjeros que cada año pasan sus vacaciones a flote sobre el canal. Un par de botones, el resto en el álbum. |
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